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INTUICION: Conocimiento que es directo e inmediato, sin intervención de la deducción o del razonamiento. La vida me ha enseñado que las intuiciones hay que seguirlas, por eso trato de razonar las que llegan a mi cerebro.

martes, 12 de marzo de 2013

INTUICION : Si traicionan mi voto, se lo quito.


SOLUCION: DEMOCRACIA EVOLUTIVA

Con el presente escrito no pretendo discutir si en las elecciones las listas deben ser abiertas o cerradas, o si los votos tienen que ser por circunscripción única o si se debe aplicar la ley d’Hont.  Esa es otra discusión.

Lo que pongo en discusión es si, una vez emitido nuestro voto y otorgada la confianza a un partido o persona, si esta confianza se ha de mantener a toda costa durante el periodo electoral, haga/n lo que haga/n el/los elegidos o si hay otras soluciones posibles.

Resulta evidente que elegido un gobierno con mayoría absoluta, aunque pierda la confianza de la ciudadanía, es prácticamente imposible modificar el resultado de la elección, salvo que el propio gobierno considere que debe dimitir y convocar elecciones.

Incluso, el gobierno elegido en función de un programa electoral, puede incumplir el programa o gobernar haciendo exactamente lo contrario de lo prometido, sin que el pueblo tenga ninguna herramienta legal que le permita poner fin a ese gobierno.

Lo que yo propongo es que si el gobierno traiciona el voto de sus electores, éstos puedan variar su voto, en cualquier momento.


¿Cómo se podría establecer este sistema?

Lo primero es que las votaciones deberían efectuarse por medios electrónicos, que permitan que los votos queden grabados.

En cuanto a medios electrónicos y la programación de los mismos, no debería existir problema alguno y en cualquier caso serían problemas técnicos solucionables.

Deberán existir, puestos electorales permanentes, donde cualquier ciudadano podrá ir a modificar su voto, preferiblemente establecidos en juzgados de paz, registros civiles, u otros organismos del estado dependientes del poder judicial.

En cuanto a fiabilidad y mantenimiento del carácter secreto de los votos debe quedar en manos de un organismo autónomo del estado que garantice la fiabilidad y el secreto, y que sea totalmente independiente del poder ejecutivo y del poder legislativo, por lo que debería quedar  enclavado dentro del Poder Judicial (también totalmente autónomo, pero esto tampoco es objeto de esta discusión).

¿Cómo funcionaría el sistema?

 Una vez celebradas las elecciones, formadas las Cortes, elegido Presidente del Gobierno y formado el Gobierno, cualquier ciudadano descontento con la actividad desarrollada por aquél a quien votó (ya sea partido o diputado) podrá acercarse a un puesto electoral  y modificar su voto.

Esta modificación surtirá efecto, junto con las de otros votantes, en periodos de tiempo previamente aprobados (anual o semestralmente) cuando se efectúe un recuento oficial que tenga efectos electorales, es decir, que modificará  los diputados electos, recomponiendo la formación del Congreso o el Senado, e incluso, si se diera el caso, podría modificar el Gobierno, por decisión del Congreso.

Entre los recuentos con efectos electorales, se pueden efectuar recuentos, sin efectos electorales, con carácter periódico (semanal, quincenal, mensual) solo para información a los propios diputados o senadores, de tal forma que puedan conocer las preferencias del pueblo soberano.

Esto supondría que diputados y senadores tendrían que votar en función de las preferencias de sus electores si quieren conservar su escaño, por lo que la distancia ideológica entre los diputados y sus electores debería desaparecer.

Ventajas e inconvenientes del sistema
Inconvenientes: 
  1. Sólo la madurez del electorado evitaría los gobiernos populistas (si estos son un error) o el gobierno  de los demagogos.
  2. Habría que garantizar el secreto del voto incluso en situaciones excepcionales.
  3. Se tendría que evitar la tendencia de los gobiernos a gobernar a corto plazo.
Ventajas: 
  1.  No habría ningún gobierno que pudiera gobernar de espaldas a sus electores.
  2. Los gobiernos podrían ser elegidos para plazos mayores (7 años) favoreciendo el gobierno de “Estadistas”.
  3. Los programas de gobierno pasarían a ser, realmente, parte fundamental de la política.
  4. Los programas de gobierno dejaría de ser “cerrados” ya que el pueblo, aun aprobando el programa en su conjunto, podría desaprobar partes del mismo.
  5. Los gobiernos tendrían que explicar muy bien al pueblo las razones de sus decisiones, sobre todo de las decisiones duras o comprometidas, para que el pueblo las respaldara.
  6. Cualquier sospecha de corrupción en el gobierno provocaría su caída en un plazo más o menos inmediato y ya señalado.
  7. Fomentaría el interés del pueblo por la política al existir una posibilidad de actuación a corto plazo. 
  8. Se fomentaría la consulta popular (vinculante o no) en los grandes temas de la política.
    PETICION

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martes, 5 de marzo de 2013

El futuro del mundo es, necesariamente, el social-capitalismo



La revolución industrial, la avaricia y la socialización del capitalismo

Tenía 18 años cuando, sin yo quererlo, vino una intuición a mi mente: “Las máquinas serán el saco roto (por la avaricia)* del sistema capitalista”.
Hoy, ante la situación económica mundial, el razonamiento de esta intuición me lleva a la conclusión que es el título de este artículo.
Cuando ahora se empieza a hablar de minijobs, es decir, de la socialización de los puestos de trabajo, se me ponen los pelos de punta, porque me doy cuenta de que “El Capital” sigue por el camino de la avaricia que le puede llevar a su fin y con él al fin de la humanidad.
Y trataré de explicarlo.
Ahora mismo, las máquinas (incluidas y especialmente las digitales además de drones, robots, etc) están generando una gran destrucción de puestos de trabajo humanos que son sustituidos por máquinas robotizadas y así seguirá, cada vez más, en el futuro.
Hasta ahora, los humanos sustituidos por máquinas encontraban trabajo en otros puestos todavía no ocupados por máquinas, sin que se generasen problemas importantes ya que el consumo crecía constantemente.
Actualmente los ultracapitalistas, o ultraliberales como les llaman ahora, ante la falta de puestos de trabajo para humanos, proponen los minijobs como forma del reparto del trabajo entre todos.
Aunque se dan cuenta de que esto puede producir una espiral de descenso de consumo- desaparición de puestos de trabajo-descenso de consumo, cuyo final es el colapso de la economía, todavía están tranquilos porque el consumo y los puestos de trabajo aumentan en los países en desarrollo y gracias a la globalización, mantienen su estatus capitalista.
Simplemente se produce una transferencia de bienestar de los países desarrollados a los países en desarrollo, tratando de igualar a todos por abajo,  en pobreza, en lugar de hacerlo en bienestar.
¿Y qué ocurrirá cuando todos los puestos de trabajo sean ocupados por máquinas?
Si hacemos lo que piden los ultraliberales y mantenemos los mercados sin regular caeremos en la espiral de colapso.
¿Hay una salida? Por supuesto, y más de una.
Para conocer la salida, tenemos que imaginar un mundo en el que el hombre no necesite trabajar (aunque esta afirmación nunca será absoluta) y se darían varias posibilidades:
1.- Un mundo sin humanos. (Colapso, guerra, destrucción total)
2.- Un mundo con pocos humanos. (Reducir al pueblo a la esclavitud y controlar la natalidad mediante leyes, para reducir la mano de obra a la estrictamente necesaria).
3.- Un mundo de muchos de millones de humanos viviendo lo más parecido al bienestar. 
Supongo que casi todo el que lea esto, será capaz de imaginar un mundo en el que no sea necesario trabajar (con matices) y que esté poblado por millones de humanos en un estado de bienestar.
Pues bien, para este supuesto hay, que yo conozca, dos posibilidades:
1.      Los medios de producción son propiedad exclusiva del Estado.

Esta alternativa se acerca demasiado a un comunismo tradicional, que ya se ha probado que es un sistema fracasado.

2.      Los medios de producción son propiedad privada, pero al servicio de la comunidad.

Esta alternativa permitiría mantener una estructura social parecida al capitalismo, con diferentes clases sociales basadas en la aportación de cada sujeto a la sociedad, pero limitando las diferencias entre clases.

Cada uno podemos hacer un esfuerzo de imaginación para tratar de adivinar cómo sería esta sociedad y el papel de cada individuo en la misma.

Lamentablemente la revolución industrial que lleva a este presumible final,  es un proceso de unos 250-300 años, del que ya llevamos consumidos 200 años, sin que los políticos se hayan preocupado de iniciar una regulación de los mercados que lleve al bienestar de todos los humanos.
Y no solo eso, en la actualidad imperan las políticas ultracapitalistas de liberalización de los mercados que nos llevarán irremediablemente a un colapso, y a la destrucción o a la vuelta de la esclavitud y a un mundo en el que serán necesarios pocos millones de humanos.
A mi entender para conseguir un mundo futuro viable, el capitalismo debe abandonar su avaricia y socializarse, y el pueblo debe elegir representantes que sean capaces de mantener y dirigir ese capitalismo hasta que se socialice.

*Recordando el dicho “La avaricia rompe el saco”